La pertinaz sequía es causa, entre otras, del lamentable estado del paisaje cacereño, pero también de que salgan a la luz obras normalmente ocultas bajo las aguas de los embalses. La prensa extremeña se ha hecho eco en estos días de la noticia del resurgimiento de dos puentes del siglo XVI, cual nuevos Ave Fénix, no de sus cenizas, sino desde los entresijos de los fondos fluviales.
Como, a pesar de estar en invierno, el día invitaba a dar un paseo, allí nos hemos dirigido para comprobar in situ este hecho insólito. El lugar se encuentra a unos diez kilómetros de Cáceres, en dirección hacia Torrejón El Rubio.
Al cabo de quince minutos, abandonamos la carretera y por un estrecho camino descendemos hacia el lecho del río. Numerosos vehículos de curiosos como nosotros están estacionados en uno de los lados. Encontramos un espacio para aparcar bajo el nuevo puente que cruza el río Almonte.
| Los puentes surgidos de as aguas |
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| Debajo están los puentes. Foto L. Cordero |
Continuamos descendiendo, ahora a pie, hacia las aguas de un espeso color verdoso. Nos acercamos a los dos puentes que salvan las corrientes de dos ríos convergentes. Se encuentran unidos, uno a continuación del otro, de tal manera que aparentan ser uno sólo. Marchamos sobre un suelo arenoso. De un lado, rocas que parecen cortadas con hacha mediante tajos rectos y firmes. Del otro, el cauce del río, a cuyas aguas, habitualmente dominadoras del entorno, se aproximan limos agrietados y resecos para apagar su sed.
| Las rocas |
| Uno de los puentes |
| La hornacina |
Fueron construidos en el año 1530 a expensas del arcediano Francisco de Carvajal y Sande, gran mecenas de Cáceres, en la confluencia de los ríos Almonte y Tamuja para hacer más fácil el viaje entre ésta ciudad y Plasencia, ya que pensaban se ahorraba más tiempo que al hacerlo por el puente de Alconétar, al que ya me referí en otra entrada anterior. Puentes y hornacina quedaron bajo las aguas al construirse el pantano de Alcántara. Aguas abajo pueden verse todavía restos de otro puente, mucho más moderno, totalmente demolido.
| El puente demolido |
Es una extraña sensación transitar por unos espacios habitualmente inundados teniendo a la vista las marcas inequívocas de su nivel ordinario. Las previsiones meteorológicas señalan que estas singulares apariciones permanecerán expuestas a nuestra curiosidad durante algún tiempo todavía.
De regreso, han venido a mi memoria las imágenes tan difundidas de nuestro pantano de Yesa con las ruinas de Tiermas, generalmente sumergidas, que no hace muchos meses fueron objeto de la visita de numerosas personas que acudieron a disfrutar de sus aguas termales y de sus lodos curativos.
¿Es una suerte poder contemplar en ocasiones estas obras? Si no tuviéramos presente la causa de estos alumbramientos, indudablemente que sí. Pero el agua es tan necesaria...




