lunes, 27 de febrero de 2012

Puentes de don Francisco

La pertinaz sequía es causa, entre otras, del lamentable estado del paisaje cacereño, pero también de que salgan a la luz obras normalmente ocultas bajo las aguas de los embalses. La prensa extremeña se ha hecho eco en estos días de la noticia del resurgimiento de dos puentes del siglo XVI, cual nuevos Ave Fénix, no de sus cenizas, sino desde los entresijos de los fondos fluviales.

Como, a pesar de estar en invierno, el día invitaba a dar un paseo, allí nos hemos dirigido para comprobar in situ este hecho insólito. El lugar se encuentra a unos diez kilómetros de Cáceres, en dirección hacia Torrejón El Rubio.

Al cabo de quince minutos, abandonamos la carretera y por un estrecho camino descendemos hacia el lecho del río. Numerosos vehículos de curiosos como nosotros están estacionados en uno de los lados. Encontramos un espacio para aparcar bajo el nuevo puente que cruza el río Almonte.

Los puentes surgidos de as aguas

Debajo están los puentes. Foto L. Cordero


Continuamos descendiendo, ahora a pie, hacia las aguas de un espeso color verdoso. Nos acercamos a los dos puentes que salvan las corrientes de dos ríos convergentes. Se encuentran unidos, uno a continuación del otro, de tal manera que aparentan ser uno sólo. Marchamos sobre un suelo arenoso. De un lado, rocas que parecen cortadas con hacha mediante tajos rectos y firmes. Del otro, el cauce del río, a cuyas aguas, habitualmente dominadoras del entorno, se aproximan limos agrietados y resecos para apagar su sed.

Las rocas 
Caminamos sobre la calzada del viaducto que une ambas orillas. Carece de pretil y el piso, muy deteriorado, está empedrado con cantos rodados y lachas de las rocas. Consta cada uno de ellos de un arco y dos ventanas a los costados. En medio de los dos, elevada sobre uno de los lados de la vía, una hermosa hornacina, vacía, también muy deteriorada con una inscripción prácticamente imposible de leer.


Uno de los puentes


La hornacina


Fueron construidos en el año 1530 a expensas del arcediano Francisco de Carvajal y Sande, gran mecenas de Cáceres, en la confluencia de los ríos Almonte y Tamuja para hacer más fácil el viaje entre ésta ciudad y Plasencia, ya que pensaban se ahorraba más tiempo que al hacerlo por el puente de Alconétar, al que ya me referí en otra entrada anterior. Puentes y hornacina quedaron bajo las aguas al construirse el pantano de Alcántara. Aguas abajo pueden verse todavía restos de otro puente, mucho más moderno, totalmente demolido.

El puente demolido


Es una extraña sensación transitar por unos espacios habitualmente inundados teniendo a la vista las marcas inequívocas de su nivel ordinario. Las previsiones meteorológicas señalan que estas singulares apariciones permanecerán expuestas a nuestra curiosidad durante algún tiempo todavía.

De regreso, han venido a mi memoria las imágenes tan difundidas de nuestro pantano de Yesa con las ruinas de Tiermas, generalmente sumergidas, que no hace muchos meses fueron objeto de la visita de numerosas personas  que acudieron a disfrutar de sus aguas termales y de sus lodos curativos.

¿Es una suerte poder contemplar en ocasiones estas obras? Si no tuviéramos presente la causa de estos alumbramientos, indudablemente que sí. Pero el agua es tan necesaria... 

13 comentarios:

Liova dijo...

Buenas noches Felipe!!!! Como muy bien dices... hace falta el agua... pero su ausencia nos deja ver esas obras de arte que son parte de nuestra historia. Ayyyy... Yesa... Tiermas!!!!
Una alegría tenerte por aquí. Nos vemos. Besos!!!!

Candi dijo...

Todo sea por nuestro bien, pero es una pena que obras tan bonitas y tan bien hechas estén sepultadas.
Ya veo que todo lo relacionado con la naturaleza y el arte es muy importante para tí. Gracias por presentarnos estos post tan buenos.
Un beso

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Me alegra comprobar que andas muy recuperado de tu pie. Buen paseo has dado. No me alegra tanto comprobar el mal cariz que van a tomar las cosas como no llueva pronto y mucho. Un abrazo Felipe.

Francisco Espada dijo...

El mundo al revés, Felipe. Es tan grande la crisis que ahora en lugar de correr el agua bajo los puentes son los puentes quienes se guarecen bajo el agua. Un fuerte abrazo.

Katy dijo...

Que bueno, y debajo del puente antiguo siguen pasando las aguas como si nada. Curioso. Los pantanos esconden estos tesoros. Pero como dices a veces hay que scrificar cosas por otras más necesarias.
Bss

Norma2 dijo...

Qué bueno que no hayan desaparecido por la acción de las corrientes de agua durante más de 500 años.
Saludos desde mi blog de NUTRICIÓN en Argentina
http://siempreseraprimavera.blogspot.com/

VerboRhea dijo...

No hablamos de otra cosa estos días.Dicen que es lo bueno que nos trajo la sequía, que nos permitió descubrir esta bella obra de arte, que ahora los expertos, desde geólogos hasta historiadores de arte, debaten donde ubicar.

Un saludo

Lola dijo...

Que chulo lo que nos enseñas hoy y que suerte de haberlo visto y todo gracias a "la pertinaz sequía" que sufrimos. Un abrazo Lola

Chelo dijo...

Gracias por habernoslo contado y mostrado pues de otra forma no lo conocería.
Un abrazo

Pensionista Por Jubilación dijo...

Hola Felipe: Muy bueno el post de hoy, como siempre. Aprendemos de tu curiosidad y con tu manera de informarnos. ¡Qué las mañas nunca pierdas!
Saludos desde Gran Canaria, Ángel

unjubilado dijo...

Me temo que este año vamos a poder ver mas monumentos o pueblos que estaban sumergidos, ya que con la escasez de agua caída, estos resurgirán del lodo de los pantanos.
Ayer tarde-noche en Zaragoza cayó una tormenta bastante maja de agua, pero poco importante para lo que tendría que llover.

Zamarat dijo...

Siempre me ha impresionado lo que hay debajo de las aguas; por eso tus imágenes me sobrecogen. No sé qué vamos a hacer con esta falta de agua.
Abrazo!

fus dijo...

Muchas gracias por esta entrada que nos muestras algo ùnico.

un abrazo

fus

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