Aprovechando que mi mujer tenía la cena prácticamente ultimada salimos a dar una vuelta para tomar un poco el fresco y captar el ambiente navideño que se respira la ciudad. Es Nochebuena y la Plaza Nueva se encuentra exultante. Familias con los niños en espera de la aparición del Olentzero anunciada para la ocho de la tarde. Una exigua banda de músicos ataviados con gorros rojiblancos interpreta sin descanso melodías navideñas ante el beneplácito de los presentes. La tarde-noche está fría. En el kiosco una pareja trata de hacer oír, sin mucho éxito, el monótono, seco y hueco sonido de la txalaparta. Como todavía falta media hora para que el carbonero barrigudo y borrachín haga acto de presencia nos encaminamos a la calle Muro y en uno de sus bares nos tomamos un "caldico" para reponer calorías.
Volvemos a la plaza. La charanga continúa animando el entorno con sus sones pegadizos. Al poco tiempo irrumpe el grupo del zanpanzar haciendo sonar sus enormes cencerros con la cadencia de sus caderas. Seguidamente unas carretas tiradas por caballos y burros con niños luciendo los trajes típicos de caseros norteños; a cierta distancia un pequeño rebaño de ovejas.
A continuación hace su entrada, sentado en una silla elevada sobre unas andas, el atávico personaje. Los portadores lo sitúan en un costado de la plaza y poco tiempo después da comienzo el desfile de padres con sus hijos en brazos para que estos le toquen y reciban caramelos mientras un coro, que acaba de subir al quiosco, entona lo que parece ser la canción del olentzero en la que se percibe claramente las conocidas notas del "uno de enero, dos de febrero..... A Pamplona hemos de ir..."; por lo menos así me lo parece a mí.
| La música alegra el ambiente |
A continuación hace su entrada, sentado en una silla elevada sobre unas andas, el atávico personaje. Los portadores lo sitúan en un costado de la plaza y poco tiempo después da comienzo el desfile de padres con sus hijos en brazos para que estos le toquen y reciban caramelos mientras un coro, que acaba de subir al quiosco, entona lo que parece ser la canción del olentzero en la que se percibe claramente las conocidas notas del "uno de enero, dos de febrero..... A Pamplona hemos de ir..."; por lo menos así me lo parece a mí.
Olentzero, Olantzaro u Olentzaro es un personaje mitológico navarro propio de la tradición de la navidad vasca. Se representa como un carbonero grueso y desarrapado, sucio de carbón, amante del buen yantar, fumador en pipa y borrachín. Su origen se sitúa en la zona de Lesaka.
Es un personaje totalmente extraño a la ribera tudelana, hábilmente impuesto por la Peña Beterri de clara influencia y tendencia vasquista. Dado que se trata de un festejo cuyo fin primordial es el entretenimiento de los niños, los tudelanos nunca le han puesto reparos. Si hemos dado cobijo a los ajenos Papá Noel y Santa Claus ¿cómo no vamos a acoger al Olentzero que, al fin y al cabo, nos viene del norte de nuestra Comunidad?. No obstante, debemos constatar que durante algunos años la indiferencia hacia este acto ha sido manifiesta.
| También el caballo tiene su sitio |
Hay que tener en cuenta que en la Ribera, a diferencia de la montaña, los carboneros eran unos comerciantes que se dedicaban a la venta del carbón en unos establecimientos llamados carbonerías, no los que lo fabricaban en las carboneras en el monte con la leña de sus árboles. Por esta zona los montes son arcillosos y no los pueblan hayas o robles, sino pinos y matorrales. Los caseros son los que alquilan las casas no los dueños de los caseríos, por otra parte aquí inexistentes. De la vestimenta se podría decir que cualquier parecido con el viejo atuendo de los tudelanos o riberos, por muy pastores que fueren, es pura coincidencia.
Si esta tradición existió alguna vez en nuestra comarca, se ha perdido en la nebulosa de los tiempos. En mi niñez jamás oí hablar de esta figura. Y no a causa de la dictadura franquista puesto que de los carnavales, totalmente prohibidos, se comentaba con naturalidad sino, simplemente, como consecuencia de su desconocimiento.
En Pamplona, donde siempre gozó de gran tradición, nunca fue censurado y se realizó con normalidad hasta que fue politizado por los abertzales radicales. Hoy día este desfile en nuestra capital es un verdadero espectáculo para los niños que disfrutan encantados con el paso de un sinfín de animales y cohabita perfectamente con la cabalgata de Reyes.
Actualmente el personaje del Olentzero encarna al carbonero bonachón que, haciendo regalos a los niños en nochebuena, ha venido a sumarse a Papá Noel, Santa Claus e incluso a los Reyes Magos en este "desinteresado" empleo con contrato temporal.
| El Olentzero en la Plaza Nueva |
En Pamplona, donde siempre gozó de gran tradición, nunca fue censurado y se realizó con normalidad hasta que fue politizado por los abertzales radicales. Hoy día este desfile en nuestra capital es un verdadero espectáculo para los niños que disfrutan encantados con el paso de un sinfín de animales y cohabita perfectamente con la cabalgata de Reyes.
Actualmente el personaje del Olentzero encarna al carbonero bonachón que, haciendo regalos a los niños en nochebuena, ha venido a sumarse a Papá Noel, Santa Claus e incluso a los Reyes Magos en este "desinteresado" empleo con contrato temporal.
¡¡Éramos pocos... y la abuela tuvo un desliz!!

